Osteoporosis y actividad física



El hueso es un tejido complejo, vivo y dinámico, que sufre un proceso constante llamado remodelación, en el cual células destructoras de hueso, llamadas osteoclastos, eliminan hueso mientras otras células, llamadas osteoblastos, estimuIan su formación.


Existen dos tipos, o categorías, de huesos: hueso cortical (compacto) y hueso esponjoso (trabecular).


El hueso cortical es duro y denso y se encuentra principalmente en las capas externas de las diáfisis de los huesos largos, como los de los brazos y las piernas.


El hueso esponjoso es mucho menos denso que el cortical y se encuentra en el área interior de los huesos largos, en las vértebras y en la cabeza del fémur. Es el lugar donde se produce la hematopoyesis, la síntesis de las células sanguíneas.


El calcio y el fósforo son dos minerales importantes que ayudan a la formación de los huesos del cuerpo. La osteoporosis, que literalmente significa “huesos porosos”, es una enfermedad en la cual los huesos se vuelven débiles y quebradizos, condición que los hace más susceptibles de romperse, en particular en la columna y en la cadera. Junto con una nutrición correcta, incluida una ingesta adecuada de calcio, el ejercicio es un componente importante para la salud ósea.


Según la ley de Wolff, el hueso se adapta en respuesta al estrés al que es sometido. Por ejemplo, se ha demostrado que los ejercicios con el propio peso corporal, como correr, producen un aumento de la densidad mineral ósea.


El entrenamiento de fuerza también es efectivo para incrementar la densidad mineral ósea, siendo la carga excéntrica un estímulo especialmente importante para el crecimiento del hueso.


Esto tiene implicaciones evidentes en el trabajo de los entrenadores personales, los cuales, en un programa completo de entrenamiento de fuerza, deberían incorporar ejercicios con el propio peso corporal como caminar o correr (o ambos), y también hacer hincapié en la carga excéntrica.


Como el músculo, el hueso también se adapta al ejercicio aumentando su masa y su fuerza. Los ejercicios con el propio peso corporal y el entrenamiento de fuerza son las mejores formas de ejercicio para aumentar la densidad mineral del hueso.